martes, 10 de septiembre de 2013

La paciencia es la madre de la burocracia

Publicación real: 09/09/2013
Hola de nuevo!

¡Qué semana, cuantas novedades! Ya he empezado las clases y he hecho un poco más de turismo. Eso sí, de los 4 problemas burocráticos que había que resolver el martes pasado, solo se ha resuelto uno: el del registro. Para vivir en San Petersburgo (o en Moscú) necesitas estar registrado; si no, te puede caer una buena multa. Pero aún no he conseguido:
  • ni el carné de estudiante (con el cual hay descuentos interesantes),
  • ni la targeta de transporte para estudiantes (ya que para tramitarla necesitas tener el carné de estudiante), 
  • ni el acuerdo de estudios firmado (sí, hace una semana que se está firmando).

Las cosas van muy lentas aquí y es cuestión de tomárselo con paciencia.

Lo que me ha costado mucho de tomarme con paciencia ha sido la falta de internet esta semana. Hoy os contaré como es la residencia donde estamos viviendo y cuáles son esos problemas con internet.

La residencia se encuentra en la calle Kapitanskaya, 3 (por si alguien tiene curiosidad). Está situada en una punta de la isla Vasilievskij, junto al mar. Eso tiene su parte mala, ya que en las noches de verano los puentes de la ciudad se abren y no se puede pasar de una isla a la otra (aunque hacia las 3 o así hay algún puente que se cierra durante un rato, no sé si me equivoco). En la residencia hay tres tipos de apartamento: de 7 personas, de 4 personas, y el nuestro (de 2 personas, es la suite de la residencia). Tenemos más o menos el mismo espacio que en los apartamentos de 7 personas pero solaente somos 2. La habitación donde dormimos es tan grande como el comedor de mi casa. El váter y la duca estan en habitaciones separadas, cosa útil. Y la cocina también es bastante grande. Nos la encontramos con pegatinas de París.

Inconvenientes

  • Un colchón de muelles al cual ya me estoy acostumbrando
  • La distancia al centro (de hecho, llego a clase en 45 minutos aproximadamente, y esto, en esta ciudad, es más bien poco)
  • Algunas viejas desagradables a veces
  • El hecho de tener que hacerse una placa de tórax para vivir aquí (ya está hecha!)
  • Para entrar hay que enseñar un permiso, y si no lo tienes encima se puede crear una situación desagradable. Pero eso aún no me ha ocurrido.
  • Creo que no hay gente rusa.
  • Internet va con cable y hay que pedir su activación en una oficina de la universidad. Lamentablemente en nuestra habitación solo hay un cable y tendremos que comprar otro si queremos conectarnos en condiciones. A parte de eso, desde el miércoles no nos funciona internet en la habitación, como a mucha otra gente de la residencia y, por lo visto, de la ciudad -por ejemplo, una profesora nuestra-. Dicen que puede ser debido al G20, pero ahora ya se ha terminado. Ni idea...
    Novedad: ya funciona internet

Ventajas

  • Puedes entrar y salir a la hora que quieras
  • Puedes traer invitados (pero no a dormir, por supuesto)
  • Tiene lavandería (aunque no la hemos podido visitar, porque están de vacaciones hasta mediados de septiembre, así que aún no sabemos cómo es).
  • Nos proporcionan y lavan ropa de cama y una toalla.
  • Hay gente de todo el mundo.
  • En principio no se pueden entrar bebidas alcohólicas pero nadie revisa tu bolsa de la compra (he visto alemanes entrar packs de 20 cervezas a la vista de los vigilantes).
En resumen: estamos contentas.

Por lo que a las clases se refiere, ya os daré detalles en otra ocasión. De momento, os digo mis asignaturas:
  • Culturología
  • Gramática
  • Literatura rusa
  • Cine ruso
  • Conversación (coloquial)
  • Lengua rusa de negocios (“situacional”)
  • Dificultades léxicas
  • Lengua de los medios de comunicación
  • Redacción
¿Qué he hecho durante la semana? Lo cierto es que ha pasado volando. Una amiga rusa nos llevó a un bar español que se llama “Barslona” (en ruso es un juego de palabras entre “Barcelona” y “Bar de elefante”). Tenían platos tan españoles como “gallina de queso”. Este no lo provamos, pero pedimos una ración de tapas y, aunque poco españolas, estaban muy buenas.

Me estoy aficionando al té. Lo sabía...

Otra amiga rusa me llevó a hacer una ruta por algunas zonas del centro de San Petersburgo. Vi la fortaleza de la isla Zayachi, crucé un puente por primera vez en la ciudad y también, entre otros, vimos el  Chizhik-Pyzhik, una estatua de un pajarito al cual se le lanzan monedas pidiendo deseos.

Puesta de sol desde el puente

Chizhik-Pyzhik











Con unos amigos de la residencia (holandeses y alemanes) fuimos a pasear por el Letnij sad (“jardín de verano” - un parque) y vimos de cerca la "Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada". Pero ya daré más detalles turísticos en otra ocasión :)

El sábado fui con otro amigo ruso a un tipo de local conocido como “anticafé”, donde pagas por el rato que estás ahí y no por lo que tomas. Era un lugar muy informal, exactamente en el centro de la ciudad, lleno de libros, juegos de mesa y cosas para distraerse. Además nos pudimos sentar a tomar un té en un balcón desde el que se tenía una magnífica vista de la calle principal, el nevskij prospekt.

Ayer, con Sonia, sin seguir las advertencias de algunos conocidos, hicimos realidad un capricho mío, que era alquilar un bici y dar vueltas por la ciudad durante todo un día. Cierto es que no es la mejor ciudad para ver en bici, ya que muchos tramos estaban llenos de gente, coches, escalones u obras. Pero al mismo tiempo es una buena idea, siempre y cuando no te acerques demasiado al centro, ya que en Peter las distancias son muy grandes y todo es llano. Por eso, aunque acabamos agotadas y solo pudimos ver media ciudad, valió la pena!!


 Hasta pronto!



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